¿Están tus hijos realmente PROTEGIDOS en Internet?

El control parental nace como un grito de auxilio de aquellos progenitores que, desde principios de la década pasada, observaban con detenimiento el ingente tiempo que sus hijos pasaban cerca de un dispositivo. Por ello, las principales compañías trabajaron en estándares que permitieran controlar los distintos aparatos de manera eficiente y segura, salvaguardando la salud emocional de los pequeños usuarios.

Es importante poner esto de relieve para no confundir control con supresión. Los dispositivos son una realidad desde hace décadas y es absurdo negar su existencia. Pero no se puede dejar un arma —y sí, lo digo sin paliativos porque, a todos los efectos, es un arma que en malas manos puede desde inducir ideas autolíticas hasta provocar un daño irreversible en terceros— en manos de personas que aún no han finalizado su desarrollo cognitivo-emocional.

Una de las excusas más manidas para no implementar el control parental es la supuesta dificultad del sistema. Aun habiendo explicado las ventajas, como ha hecho Leti de manera excelsa en la anterior entrada, los padres buscan como salvoconducto la supuesta «complejidad» técnica y la imposibilidad de entender algunas de las guías proporcionadas por instituciones como el INCIBE. Por ello, vamos a reseñar algunos de los problemas de seguridad que entraña el no tener implementados estos controles y cómo esto acaba por afectar no solo a la red del menor, sino a la red doméstica donde se encuentran los dispositivos de los propios progenitores.

Escenarios de riesgo real: Por qué el «a mi hijo no le pasa» es un mito

La puerta trasera: Cuando el juego del niño compromete tu cuenta bancaria

No es alarmismo, es ciberseguridad básica. Imagina que tu hijo descarga un juego aparentemente inofensivo desde una plataforma no oficial porque «no tiene límites» en su terminal. Ese archivo suele contener malware diseñado para propagarse por la red Wi-Fi de tu casa. En cuestión de minutos, ese troyano puede saltar del iPad del pequeño al portátil donde gestionas tus finanzas o almacenas las claves de acceso. El control parental no solo es un muro para tu hijo, es el perímetro de seguridad de todo el hogar.

El Caballo de Troya en los «Mods» de Roblox y otros videojuegos

Muchos niños buscan versiones «especiales» de sus juegos favoritos para tener monedas infinitas o aspectos gratuitos. Descargan archivos de sitios de terceros (fuera de la Google Play o App Store). Estos archivos suelen contener un RAT (Remote Access Trojan). Mientras tu hijo juega, un atacante al otro lado del mundo tiene acceso total a la cámara y al micrófono del dispositivo.

Existen decenas de casos donde los atacantes graban la intimidad del hogar del menor o utilizan el micrófono para escuchar conversaciones privadas de los padres, obteniendo información sobre horarios de trabajo o posesiones de valor, para posteriormente realizar extorsiones o robos físicos. El potencial para los ciberdelincuentes, por desgracia, es ilimitado.

Informe Kaspersky sobre la incidencia de ciberataques a menores de edad

Ejemplo de Mod del videojuego Roblox

El fenómeno del «Grooming» camuflado en chats de juegos

El peligro no siempre es un virus; a veces es una persona. En juegos sociales sin filtros de contenido, los depredadores utilizan técnicas de ingeniería social ganándose la confianza del menor mediante el regalo de skins o niveles. De hecho, regresando a Roblox, este es uno de los títulos que más casos de grooming acumula, para vergüenza de sus propietarios. A pesar de ello, la empresa desarrolladora no ha implementado controles efectivos en los chats y servidores que aloja. Esta es una razón más que justifica el uso del control parental para evitar el acceso a este tipo de plataformas, las cuales analizaremos de manera más precisa en una próxima entrada del blog.

  • Ejemplo práctico: El atacante persuade al niño para mover la conversación de la plataforma de juego (que puede tener algún filtro) a apps de mensajería privada como Discord o Telegram, donde no hay ningún control.
Imagen figurativa representando un caso de Grooming

Ejemplo práctico: El ataque de la «Suscripción Fantasma»

Un caso común es el acceso a sitios de contenido no filtrado. Un menor, movido por la curiosidad o un anuncio malicioso, acepta notificaciones o hace clic en un pop-up. Sin un control que bloquee compras o registros, podría encontrarse con cargos recurrentes en su tarjeta de crédito o, peor aún, con la cámara del dispositivo comprometida por un tercero.

Ejemplo de PopUp malicioso

No todo es negativo

A pesar de estos terribles escenarios, existen decenas de formas de proteger a los pequeños en internet que explicaré en un siguiente blog donde abordaremos todas las cuestiones técnicas y organizativas a la hora de aplicar un control parental. Mientras tanto, os dejo la referencia a los materiales del excelente blog de Leti


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Un comentario en “¿Están tus hijos realmente PROTEGIDOS en Internet?

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