Los juguetes inteligentes y conectados han revolucionado la forma en que los niños juegan e interactúan con la tecnología. Sin embargo, también han abierto la puerta a riesgos de seguridad que muchos padres desconocen. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ha llevado a cabo un estudio pionero en Europa, evaluando la seguridad de 26 juguetes conectados disponibles en el mercado español. Este análisis reveló que solo el 57% de los juguetes evaluados cumplen con los estándares de seguridad establecidos. Preocupantemente, uno de cada cinco dispositivos presenta vulnerabilidades que podrían permitir a ciberdelincuentes acceder no solo al juguete, sino también a otros dispositivos conectados en el hogar.
Estos dispositivos suelen estar equipados con cámaras, micrófonos y conexiones a Internet, lo que los hace susceptibles a ataques de cibercriminales que buscan robar datos personales o incluso espiar a los menores. Entre los riesgos más comunes encontramos:
Acceso no autorizado: Fallos en el software pueden facilitar que un atacante tome el control del juguete.
Espionaje: Algunos dispositivos pueden grabar audio y video sin que el usuario sea consciente de ello.
Robo de datos personales: Información como nombres, ubicación y patrones de uso pueden ser extraídos con facilidad.
Interacción con desconocidos: Algunos juguetes permiten la comunicación con terceros, lo que podría exponer a los niños a peligros inesperados.
Para ponerle freno a estos ataques, lo más recomendable es seguir el código de buenas prácticas planteado en la siguiente infografía proporcionada por el INCIBE:

Además de las recomendaciones expuestas, es importante saber cómo se gestionan los permisos que poseen este tipo de juguetes. Los cuales suelen ir ligados a aplicaciones en nuestros teléfonos. Desde los ajustes, podemos cambiar las opciones de privacidad y ver a qué elementos tiene acceso el juguete y cuando. Teniendo un mayor control de la situación. Lo podemos llevar a cabo de dos formas diferentes, dependiendo del sistema operativo que poseamos en nuestro teléfono:
En Android:
- Ve a Ajustes > Ubicación y desactiva la ubicación para la aplicación del juguete.
- En Ajustes > Privacidad, revisa los permisos de micrófono y cámara.
En iOS:
- Accede a Ajustes > Privacidad y Seguridad > Localización y desactívala para la aplicación del juguete.
- En Ajustes > Privacidad, revisa y restringe permisos de cámara y micrófono.
En conclusión, los juguetes conectados han revolucionado el entretenimiento infantil, pero también han introducido nuevos riesgos en materia de ciberseguridad y privacidad. Al adoptar medidas preventivas, educarnos sobre sus vulnerabilidades y elegir dispositivos con mejores protocolos de seguridad, podemos garantizar una experiencia digital más segura para los niños. La seguridad en los juguetes inteligentes no es opcional: es una responsabilidad compartida entre padres, fabricantes y reguladores
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Muy buen artículo, Leti. Gracias por compartirlo en Twitter. Lo tendré en cuenta para mis hijos y algunos papás que preguntan. Enhorabuena también al autor, Alberto. Muy informativo e útil!
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