¿Todo o nada? Mi experiencia minimalista

Hace varios años me interesé por la corriente minimalista, como solución para reducir la cantidad de cosas que tenía en casa, pero resultó ser mucho más. El minimalismo es una corriente filosófica y artística que apoya la simplicidad y funcionalidad sobre el materialismo, liberando espacio y mente para llevar una vida más consciente. En internet hay mucha información de personas compartiendo su experiencia, pautas, ideas… pero al principio puede resultar abrumador. Por eso, después de documentarme por todos lados, hice mi propio plan para afrontar el reto de tener unas rutinas más sanas y amables conmigo misma.

Lo primero de todo, tomando en consideración los apartados que veis a continuación, consideré aquellos que iban a ser más sencillos de abordar. En mi caso, que evito el maquillaje y no necesito comprarme ropa todos los meses, me decanté por tratar los temas en el orden del artículo. Y poco a poco, a lo largo de varios años, fui modificando productos y rutinas, simplificando muchos procesos y dejándome tiempo para lo realmente importante: mis proyectos de vida (viajes, conciertos, escritura…).

Además, es importante señalar, que desde antes de empezar, tuve claro que si iba a cambiar mis rutinas también ayudaría al planeta, así que muchas de mis soluciones tienen el sello Vegan free y Cruelty free.

🧼Cosméticos

En esta sección incluyo todos los productos de baño: gel, champú, cremas… Lo más determinante para mantenerme fiel en esta categoría fue encontrar un único comercio que me permitiese adquirir todos los productos que necesitaba, hacerme su tarjeta de puntos y no dar marcha atrás. Tengo mis preferencias claras, no pierdo el tiempo comparando entre mil productos, me aseguro de ahorrar con los descuentos y reutilizo los tarros para otros objetos de la casa.

🧹Limpieza del hogar

Resulta abrumadora la cantidad de químicos dañinos para la salud presente en los lavavajillas y detergentes. Por eso busqué alternativas naturales y me convertí en bruja. Ahora hago mis propias mezclas de bicarbonato, ácido cítrico y mis aromas favoritos para los jabones de limpieza en casa. Hay algunas que todavía tengo que perfeccionar, pero me encanta dedicar ese pequeño tiempo a prevenir que la comida, ropa o mi propia piel absorba elementos que pueden llegar a ser cancerígenos.

👕Ropa

Para ayudarme a confeccionar el armario, me inspire en la tendencia del armario cápsula, que nos reta a hacer una selección de vestuario por temporada que no supere una cantidad de prendas. Después de hacer esa selección inicial, lo único que hay que vigilar es comprar un nuevo producto cuando uno del mismo tipo se estropea. Al igual que sucede con la cosmética, elegí una tienda de mi estilo, me hice la tarjeta de fidelización y a ahorrar. Por supuesto, hay algunas prendas que conservo por valor sentimental y aun así me sobra sitio en el armario.

📚Colecciones

Este quizá ha sido el apartado que más me costó: colecciones de libros, mangas, animes, figuras, recuerdos de viajes… Creo que todos tendemos a almacenar objetos desde que somos pequeños y es muy fácil que estas colecciones sigan creciendo sin control hasta que no haya espacio libre en la estantería. Así que lo saqué todo de las estanterías y lo metí en cajas. Aquello que en el mes siguiente saqué para revisar o por nostalgia, se quedó conmigo, lo demás, lo fui donando o vendiendo. Hay cosas que sin usar, he guardado por la vivencia que llevan asociada, y otras que simplemente cayeron en el olvido, han encontrado mejores dueños. Lo importante para mí en este apartado fue no tener prisa, dedicarle el tiempo a cada objeto con el que dudaba y ante nuevas compras, valorar durante varios días su necesidad.

📱Online

Para mí, fue la parte más sencilla de todo el proceso: desinstalar las aplicaciones que no uso, quitarme las redes sociales, eliminar contactos y desactivar las notificaciones en el móvil; limpiar marcadores del navegador, borrar correos electrónicos, eliminar archivos y organizar los datos en el ordenador. Ya desde que tuve ambos dispositivos he sido muy organizada con ellos por lo que solo fue dar un paso más. Entiendo que esta no suele ser la situación habitual, por lo que Alberto os dará algunas ideas en la siguiente publicación sobre herramientas y rutinas que podéis utilizar para que el móvil no os robe la vida.

Todas estas consideraciones son mi experiencia personal, y os puedo asegurar que me han ayudado a hacer mis días mucho más productivos y reconfortantes, a parte de ahorrar un buen pico. Los cambios no siempre son fáciles, pero poco a poco, no se tardan tanto en ver las virtudes de dejar el consumismo de lado. Aunque solo sea con uno de los apartados, os animo a intentarlo: sentaros una tarde a reflexionar acerca de lo que tenéis ¿Me gusta? ¿Lo quiero? ¿Lo necesito? ¿Puedo vivir sin ello? Son algunas preguntas que os pueden ayudar a cercioraros de las cosas prescindibles que solo ocupan espacio en vuestra casa y de las imprescindibles que siempre estarán con vosotros. Además, también podéis aprovechar al principio o final de año para hacer o revisar esta limpieza, siguiendo la tendencia del Osoji (la gran limpieza anual japonesa) y ordenando como Marie Kondo.


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