El pasado 6 de julio tuvimos el placer de acudir a una cita muy especial: Danny Elfman’s Music from the Films of Tim Burton. Sí, ese es el título. Puede parecer rimbombante, pero es el primer detalle en el que debíamos fijarnos si nuestra intención era acudir a alguna de las dos fechas que tenía disponibles. Más adelante entraremos en esto y en la razón por la que algunos, equivocadamente, consideran este concierto un «timo».
Un inicio pasado por agua y una orquesta de lujo
La velada estaba programada para comenzar a las 21:00 horas, tal y como marcaba el folleto, pero las inclemencias del tiempo no dieron tregua y obligaron a retrasar media hora el inicio del espectáculo, dejando unas cuantas butacas vacías a pesar de que el evento había vendido la gran mayoría del aforo. La organización abrió las puertas a las 20:00, dejando ese entretiempo perfecto para abastecerse de víveres, algo vital teniendo en cuenta que la duración del espectáculo rondaba las dos horas.
Tras la hora y media de espera, comenzó la función. El escenario estaba poblado por la Orquesta de RTVE, los intérpretes encargados de guiarnos en este viaje por todo el universo de Tim Burton. A su espalda, una pantalla gigante proyectaría durante toda la noche bocetos, dibujos y escenas originales de Burton para ilustrar las piezas musicales. La alineación incluía también un coro, principalmente de sopranos y tenores, completando un equipo fantástico. Como «capitán» a los mandos nos encontrábamos con el fiel escudero de Elfman: Christian Schumann, un director de renombre que ha ocupado atriles tan prestigiosos como el de la Filarmónica de Londres.

El viaje sonoro: De Batman a La Novia Cadáver
A las 21:30, con precisión suiza, arrancó el viaje hacia el mundo de Tim Burton con una introducción audiovisual que nos transportó de lleno al paisaje sonoro creado por Danny Elfman. A continuación, las obras del maestro de la extravagancia fueron sucediéndose de manera cronológica.
Las piezas ligaban con una precisión milimétrica, mientras que el repertorio escogido de cada película fluía sutilmente. El gentío estallaba en pequeñas burbujas de emoción al reconocer los temas más míticos de bandas sonoras como Batman, Big Fish, Beetlejuice, Sleepy Hollow, Sombras Tenebrosas (Dark Shadows), Frankenweenie o La Novia Cadáver (Corpse Bride). Dejaremos algunas sorpresas en el tintero para quienes asistan cuando el espectáculo regrese por nuestra tierra. Tras esta primera oleada brutal, finalizó la primera parte, dando paso a un interludio de unos 20 minutos para que los asistentes aliviaran necesidades fisiológicas de toda índole.

El virtuosismo de Sandy Cameron
Al inicio del segundo acto, sonaron algunas de las composiciones más memorables, aunque entre la multitud se musitaba cuándo iba a salir el verdadero protagonista. Algunos comentarios fueron bastante desafortunados, todo hay que decirlo, porque la conducción del maestro alemán fue digna de elogio. Lo mismo ocurre con interpretaciones solistas como la de la virtuosa violinista Sandy Cameron, una habitual en el elenco que acompaña a Danny. Su actuación le dio aún más validez y excelencia al show. Después de su arrolladora aparición, nos adentramos en el ocaso del espectáculo: veinte minutos irrepetibles, llenos de nostalgia y lágrimas.

El clímax: Danny Elfman y Pesadilla antes de Navidad
Y ahora sí, el título del programa cobró todo su sentido. El mismísimo Danny Elfman saltó al escenario con un vigor impropio de su edad y comenzó a interpretar, con un rango vocal envidiable, las canciones más míticas de Pesadilla antes de Navidad (Nightmare Before Christmas), quizás la obra más carismática y querida de Tim Burton, la que lo catapultó al inconsciente colectivo.
De hecho, de manera tendenciosa, cuando la cronología de las películas llega al año de esta cinta, se la saltan de manera deliberada. El espectador más ávido lo descubre con alegría cuando se topa de bruces con tamaño cierre. En nuestra función, interpretó cuatro himnos icónicos: ¿Qué es? (What’s This?), El lamento de Jack (Jack’s Lament), Pobre Jack (Poor Jack) y un temazo extra que se reservó para el bis tras recibir una ovación ensordecedora.
Huelga decir que la interpretación fue una absoluta delicia. Sus cuerdas vocales siguen en perfecto estado de revista, intactas como hace más de treinta años, lo que te transporta de forma directa al primer visionado de la obra. Nosotros lloramos como magdalenas con la sucesión de escenas en pantalla y su actuación en directo. Además, nos quedamos anonadados con el solista del Coro de RTVE, un chico de unos 12 años con un control espectacular de su preciosa voz blanca. El tiempo finalmente respetó y la velada terminó de manera excelsa.

¿Es un «timo» el concierto de Danny Elfman por salir solo 20 minutos?
Llegados a este punto toca mojarse: ¿es un timo por el coste de las entradas y porque Danny solo sale veinte minutos? En primer lugar, nuestras entradas (ubicadas en el patio de butacas o pista, muy cerca del escenario) nos costaron 210 euros; podéis deducir el cálculo.
La respuesta es un rotundo NO. Nosotros no nos sentimos estafados en absoluto porque sabíamos que veníamos a ver una interpretación orquestal de sus obras más célebres, y él salió para ponerle la guinda a una de sus composiciones más conocidas. Esto nunca se anunció como un concierto solista del propio compositor, sino como un viaje por las películas de Tim Burton. Así que ni estafa ni cuestiones amarillistas: el buen entendedor sabe a lo que venía. Completamente merecido.
Si una pega hemos de poner, es que se podrían escoger asientos más cómodos teniendo en cuenta el tiempo total del espectáculo.

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Qué bien documentado. Estuve allí con mi señora y me pareció genial. Gran artículo
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