Muchos de los relatos que escribo explorando el concepto de familia pueden resultar muy parecidos, pero este es un poco más personal. Aún recuerdo con claridad la noche en la que lo soñé y todas las emociones que he intentado recoger entre los párrafos del texto.
En un pueblo perdido entre las montañas, se formó una amistad que el tiempo dejó marchar. Años después, el mismo arte que la unió, volverá a juntar el camino de esas dos almas errantes.
Espero que os guste.
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